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EDUCACIÓN Y PENSAMIENTO POSITIVO

Armando Casas[1]

Este trabajo tiene por objeto realizar una descripción de las ideas positivistas presentes en el discurso educativo del departamento del atlántico, más concretamente en los informes de educación presentados durante los años treinta por encargados de las diferentes instituciones educativas, principalmente de segunda enseñanza.

El discurso positivo estuvo siempre sujeto a las actividades de investigación propias de las ciencias básicas y que durante mucho tiempo influenciaría incluso la forma de hacer ciencia social y educación en Colombia y en nuestro departamento, dado que en los años treinta los ideólogos del liberalismo que recientemente habían retornado al poder después de cincuenta años fuera de el, estuvieron fuertemente influenciados por las ideas positivistas de August Comte y Herbert Spencer, principalmente.

Aunque podemos hallar los orígenes del pensamiento positivo colombiano en el movimiento político y social que se desarrolló a partir de las luchas de los artesanos de mediados del siglo XIX, quienes abrazaron el positivismo, “en su intento por construir un estado laico y crear un ethos de civilidad”[2], en respuesta a los movimientos conservadores y al clero, quienes pretendían mantener en la naciente república características propias del antiguo régimen colonial.

La fundación de los partidos políticos en Colombia estuvo ligada también a las ideas positivistas, que Influenciaron a los intelectuales colombianos del siglo XIX ente ellos sobresalen Salvador Camacho Roldan, Miguel Samper y Rafael Núñez que para el filosofo bogotano Manuel Guillermo Rodríguez representa “los rasgos negativos y positivos de nuestro positivismo, de una manera polarizada”[3] ya que como político fue en una primera fase de su vida pública un liberal autentico, partidario de la separación entre iglesia y estado y en más de una ocasión catalogado de anticlerical por sus posiciones frente a la religión y al clero . Y una segunda fase de su vida pública en la que se convierte en un aliado de la iglesia, hasta el punto de en su gobierno firmar el concordato, un pacto entre el estado colombiano y el Vaticano que le entregó a la iglesia la labor rectora de la educación en Colombia.

Durante y después de la regeneración el discurso educativo estuvo más o menos en torno al respeto de la constitución 1886, en la que la iglesia ejercía un control total sobre la educación en relación con su contenido y la posición ideológica de los docentes. En materia educativa (y en otros aspectos) la regeneración significó un retroceso pues el articulo 41 de la constitución de 1886 declaró que la instrucción financiada con fondos del estado “seria gratuita pero no obligatoria”[4] volviendo a tras en relación a lo estipulado por la constitución de 1863. Para los regeneradores el estado debía llenar todos los espacios educativos donde las instituciones privadas no podían o no les interesaba llegar.

Durante el periodo liberal del siglo XX se llevó a cabo la reforma de acuerdo con los siguientes criterios: el sistema educativo -decían los ideólogos del liberalismo- debe estar de acuerdo con las trasformaciones sociales y económicas y que la educación debe estar en función del estado y no subordinada a la iglesia, por esta época se rompió con la visión escolástica de la educación que se había mantenido vigente durante las dos primeras décadas del siglo XX, y dio lugar a las nuevas discusiones sobre “la concepción positivista del derecho de Hans Kelsen utilizadas por los ideólogos del liberalismo”[5].

En el departamento del Atlántico algunos Directores de Educación Pública y Rectores de colegios de segunda enseñanza dejaban ver claramente su afinidad por las teorías darwinistas y de determinismos étnicos y geográficos, propios del pensamiento positivista decimonónico.

Este fue el caso de los doctores Miguel Arango y J. Ferrer Arango, rector del Colegio de Barranquilla y director de la oficina de educación Pública del departamento del Atlántico respectivamente, este trabajo presentará extractos de estos discursos e intentará realizar un sencillo análisis de los mismos, mostrando en ellos una ambivalencia que llama poderosamente la atención y que consiste en exponer un discurso que algunas veces raya en el cientificismo, mientras que por otro lado dejan ver gran reverencia por las enseñanzas de la doctrina cristiana.

Un ejemplo de esto es que en 1933 el Dr. Miguel Arango siendo Rector del Colegio de Barranquilla en su informe anual presentado al Director de Educación Pública del departamento del Atlántico, hablaba de la necesidad de:

Dar a la juventud que se educa una cultura general que, por lo amplia e intensa sirva de base a cualquier profesión que se adopte, así como también levantar y sostener una completa educación moral, que sean una y otra fundamentos de vida social, ha sido el tenaz empeño del Colegio de Barranquilla,.... La unidad en el ideal ha traído consecuencialmente la uniformidad en las actividades y finalmente una mayor eficiencia en los resultados.[6]

Aquí el Director del Colegio de Barranquilla, se está refiriendo a la educación moral y para la época hablar de este tema significaba sin duda alguna hablar de moral cristiana o para ser exactos de moral católica. El concepto de moral laica no era muy familiar para nuestros profesores de los años treinta, dado que venían de una larga tradición de alianza de la iglesia con el estado colombiano. La mayoría de ellos como es el caso de el profesor Arango, aunque se habían dejado influenciar por el discurso científico de las ideas positivistas no habían renunciado a ser católicos, no habían dejado de ser feligreses respetuosos de la fe cristiana.

Al momento de describir el trabajo realizado por el personal docente del colegio de Barranquilla, era realista pues mostraba las debilidades y los avances de una manera más o manos equilibrada. Al respecto el rector del Colegio de Barranquilla en el mismo informe expresaba:

La enseñanza en Colegio de Barranquilla no puede llamarse ciertamente una obra perfecta, como no lo es ninguna obra humana... La ciencia de la educación, como ciencia biológica, esta, en efecto en constante evolución, y mientras en muchos otros países han tenido ya tiempo para recorrer sus diversas y variadas etapas, entre nosotros comienza a ensayar sus primeros pasos. Ahora bien, esos pasos son tanto más inciertos e inseguros cuanto que los factores básicos de dicha ciencia como los que dependen de nuestra raza, del clima, de los hábitos adquiridos desde la infancia, son variables y múltiples. Es natural por lo mismo que siempre haya algo que cambiar en las reglamentaciones a que someten establecimientos de educación como el Colegio de Barranquilla[7].

La perfección para los cristianos es una cualidad exclusiva de Dios,[8] los hombres a lo sumo podrán aspirar a ello, esto demuestra que el profesor Miguel Arango, estaba llevando a cabo un discurso cristiano pero a la vez científico como lo mostraremos un poco más adelante.

Al realizar esta segunda afirmación se nota en el una fuerte influencia darwinista en el discurso del Dr. Arango. Esta influencia pudo darse de manera directa y esto implicaría un acercamiento de nuestro protagonista con el origen de las especies de Charles Darwin, pero esta afirmación me es imposible sostenerla solo a través de los informes a los que se tuvo acceso, sin embargo esta influencia se pudo dar también a través de lecturas que citaran la obra de Darwin o a través de conferencias etc. Es lo que aquí denominamos influencia indirecta o por referencia.

También el Dr. Arango está pensando en el determinismo geográfico y racial, era usual pensar que el antecedente africano e indígena presente en las masas populares de el departamento del Atlántico y quienes eran los principales beneficiarios de la educación publica, tenían cierta limitación para el aprendizaje de las ciencias y si a esto le sumamos el intenso calor de la cuenca del caribe, le hacia suponer a muchos de estos pensadores que para el caso de los jóvenes de esta región era más útil infundir en ellos el amor por el trabajo enseñándoles artes y oficios que les permitieran ganarse la vida de manera digna.

Por lo tanto los modelos y métodos de enseñanza impuestos en Europa o los Estados Unidos no podían ni debían implantarse tal cual en nuestro país ni mucho menos en este departamento, pero llama la atención que los motivos por los cuales esos modelos extranjeros eran inviables no eran según el Dr. Arango presupuéstales sino los arriba expresados.

La practica del pensamiento del Dr. Arango se expresaba claramente en el siguiente párrafo, también realiza la propuesta que pretende llevar a cabo durante su estancia en la dirección de la institución.

Consecuente con estas ideas, yo me he cuidado de preparar el terreno, en el sentido de que se de al colegio un carácter positivo y técnico conforme en un todo con las tendencias contemporáneas, ya que, como he dicho, el principio de la evolución es aplicable a los cetros educativos, y que estas, como cualquier institución social, evolucionan, necesitan evolucionar de acuerdo con el medio, sopena de quedar desadaptadas y caer en el descrédito[9]

.

Queda claro la intención primera del rector Arango, está es construir un colegio donde las ciencias se conviertan en materia fundamental, pues aunque ya en este momento la biología, la física y la química se estudiaba obligatoriamente, en la conciencia de la sociedad en general primaba la historia sagrada, el latín, y otras disciplinas y responsabilidades más cristianas que científicas. Darle un carácter positivo al Colegio de Barranquilla significaba cambiar en algo este parecer. Aquí se expresa una relación existente para entonces entre lo técnico y el discurso positivista y las teorías evolucionistas, darle a la educación un carácter técnico y positivo significaba para el profesor Miguel Arango evolucionar, de lo contrario era convertirse en una especie de eslabón pasado en el proceso de evolución social de la educación.

Los cambios que el colegio debía afrontar estaban sustentados en principios -según el- inmodificables:

Es en efecto, un principio biológico elemental que todo organismo sea individual o colectivo, no se sostenga si no se adapta a las nuevas condiciones del ambiente en que se mueve y de ahí que se halla dicho que vivir es renovarse continuamente[10]

En el anterior párrafo el profesor Arango continua aplicando al Colegio de Barranquilla principios biológicos para demostrar que avanzar hacia un escalón superior de la educación era evolucionar, para tal efecto el colegio debía adaptarse a las nuevas condiciones del ambiente, que para el caso de Barranquilla significaba la tardía industrialización de la ciudad, para lo cual el Colegio debía estar preparado de la mejor manera, es decir formar los técnicos que la incipiente industria barranquillera estaba requiriendo.

En ese orden de ideas una institución educativa en esta ciudad que no preparara a sus estudiantes para los nuevos retos que la sociedad le requería significaba y organismo colectivo insostenible.

Pero darle al colegio de Barranquilla un carácter positivo requería otros cambios...

Aspira el suscrito a que se de a la cultura física una base científica, adoptando la practica establecida en otras instituciones de tomar en consideración los datos antropométricos anotados en un pliego para cada alumno. De esa manera no solo se tiene una información completa del desarrollo individual, sino también se acumulan datos que pueden servir más tarde para el estudio de nuestra raza[11]

Con el caso de la educación física darle una base científica significaba matematizar esta disciplina acercándola como el mismo lo expresa a los datos antropométricos y, de esa manera darle un carácter verdaderamente científico acompañado de un seguimiento del desarrollo corporal de los alumnos.

En el año 1935 el entonces director de educación pública J Arango Ferrer en su informe de final de año le expresaba al gobernador lo siguiente:

El costeño, como elemento humano, tiene valiosas reservas anímicas, pero desgraciadamente los pueblos de la costa atlántica, son pueblos en lenta formación. Las estadísticas dan perfiles de mal presagio en diversos aspectos biológicos fundamentales en el mapa geográfico-humano, que una nueva estructuración colombianista barruta ya entre otras inquietudes, se ve seriamente amenazado. La ignorancia, la mugre y la miseria, tiene tanto valor como en el mundo el demonio y la carne, los tres grandes enemigos del hombre en el camino de la perfección metafísica, que contemplaron los míticos.[12]

Arango Ferrer se encuentra aquí deacuerdo con lo que expresaría apenas unos años atrás el rector del Colegio de Barranquilla, no solo encuentra en los pueblos de la costa una dificultad por la lenta formación, sino que la atribuye a lo que el denomina aspectos biológicos fundamentales, que se encuentran presentes en la geografía humana del hombre costeño, una ves más encuentran en el aspecto de conformación puramente étnica las dificultades que los educandos manifestaban a la hora del aprendizaje de las ciencias, que era para ellos un aspecto determinante en la formación de personas de bien.

Atrás quedaban una ves más las situaciones de pobreza, mala alimentación, enfermedades y la necesidad de que los jóvenes aportaran con su trabajo a la economía familiar, las razones de dificultad al momento de adquirir todos los conocimientos que desde el colegio estaban siendo impartidos por los maestros. Por otro lado compara a lo que el considera los tres grandes enemigos del hombre (mugre, ignorancia y miseria) con el demonio y la carne, en el sentido de que ambos alejan al hombre de la perfección metafísica. Al igual que el Dr. Miguel Arango el director Arango Ferrer presenta un discurso ambivalente, donde el discurso cientificista se entrelaza con las reflexiones cristianas, acerca de lo que aleja al hombre de la perfección.

Aunque no tenemos mayor información sobre la biografía académica de nuestros protagonistas, tenemos conocimiento de que muchos directivos docentes y funcionarios de las secretarias de educación eran egresados de la facultad de educación de la Universidad Nacional, que luego se convertiría en la normal superior adscrita al Ministerio de Educación Nacional y que algunos de ellos “habían seguido estudios en Suiza y perfeccionado su formación en el movimiento de la Escuela Nueva que tenia su epicentro en Ginebra”.[13]

La vieja escuela metafísica construida hoy y deformarse sobre textos anacrónicos inútiles e inertes, ha sido reemplazada por la biológica escuela nueva, acondicionada natural y espiritualmente para el trabajo. La escuela antigua es estática porque anquilosa y empequeñece; la escuela nueva es estética porque embellece y estimula[14].

Es apenas obvio que el Dr. Arango Ferrer se está refiriendo a las reformas educativas que se iniciaron con el periodo liberal de 1930. al periodo anterior –los años de la hegemonía conservadora- lo cataloga de deforme, inútil, inerte y anacrónico; mientras a la escuela nueva de ese momento le añade la expresión “biológica” denominándola “biológica escuela nueva”; un rotulo que le daba por si solo el carácter de científica pues recordemos que para los positivistas de entonces todo lo científico tenia que ser más o menos biológico o al menos matemático.

Una necesidad a la que no se le había dado solución en el departamento era expresada por el director de educación Pública en los siguientes términos:

La escuela de Artes y Oficios es para nosotros primordial necesidad ya que Barranquilla por un determinismo biológico y topográfico tiene que ser una ciudad industrial[15].

Finaliza este informe del año 1935 con esta afirmación, que entre otras cosas no era nada nueva, solo que nos llama poderosamente la atención el hecho de que utilice con tanta propiedad el termino determinismo biológico y topográfico, poniendo esto como único factor determinante de la vocación industrial que se suponía tenia la ciudad.

Era necesaria en la ciudad urgentemente la construcción de escuela de formación superior, y esta venia siendo solicitada de diferentes formas por los directivos docentes y encargados de las oficinas de dirección de educación pública, de las maneras mas diversas estos personajes que aquí destacamos, hacían la solicitud de una manera peculiar, para ellos, fundar una institución de educación superior al colegio de Barranquilla significaba la evolución natural de una institución social. Como quien dice nadie podía negarle a la sociedad barranquillera el derecho a que evolucionara su educación.

Por otro lado nuestros dos funcionarios públicos, aunque muy cercanos a las corrientes que ellos llamaban repetidamente contemporáneas, se encontraban aun en medio de otro discurso no tan científico como lo eran las reflexiones cristianas que se dejaban ver en sus informes, tal y como lo dice el profesor Manuel G Rodríguez, “son escasas las rupturas radicales con el pensamiento religioso, no hay una perdida de la fe por parte de los intelectuales,”[16] lo que convierte a su discurso en ambivalente o mejor de claramente a la vista las ambivalencias del positivismo colombiano incluso hasta bien entrada la década de los años treinta por lo menos en el departamento del Atlántico.




[1] Egresado del pregrado en Historia de la Universidad del Atlántico

[2] Adriana Santos D, La Oposición del Clero al proyecto Educativo Radical en el Estado Soberano del Magdalena, en Ensayos de Historia Educación y Cultura, Bogotá, Fondo de Publicaciones de la Universidad del Atlántico, 2000, Pág. 25

[3] Manuel Rodríguez, La Filosofía en Colombia. Modernidad y Conflicto, Rosario, Laborde editores, 2003, Pág. 126

[4]Renán Silva, La Educación en Colombia 1880-1930, en Álvaro Tirado Mejía, Nueva Historia de Colombia, Tomo IV, Bogotá, planeta, 1989, Pág. 67

[5] Daniel Herrera R, Origen y Desarrollo de la Actual Filosofía, en German Manríquez comp..,La Filosofía en la Colombia Contemporánea 1930-1988,Bogotá, Ed El Búho, 2001, Pág. 379

[6] Armando Casas, (compilador) Documentos para la Historia de la Educación en el Departamento del Atlántico Durante la hegemonía liberal. Barranquilla,2007 196 p. Monografía (Historiador) Universidad del Atlántico. Facultad de Ciencias Humanas. pp. 28-29

[7] Ibíd., Pág.29

[8] Al respecto ver: I corintios Cáp.2 ver.6

[9] Ibíd., 29

[10] Ibid, 29

[11] Ibid, 31

[12] Ibíd., Pág. 80

[13] Jaime Jaramillo Uribe, la Educación Durante los Gobiernos Liberales 1930-1946, en Álvaro Tirado Mejía, Nueva Historia de Colombia, tomo IV, Bogotá, planeta, 1989, Pág. 95

[14] Op cit., Pág. 80

[15] Ibíd., Pág. 80

[16] Manuel Rodríguez, La Filosofía en Colombia. Modernidad y Conflicto, Rosario, Laborde editores, 2003, Pág. 129


MARX FRENTE A LA FILOSOFÍA

Cuando inicie este trabajo me encontraba inscrito en el seminario de Marx; obligatorio para los estudiantes de VII semestre de filosofía, en aquel entonces la BBC de Londres publicaba los resultados de una encuesta hecha en toda Inglaterra; en la que le preguntaban a las personas sobre ¿Cuál era el filosofo mas importante de la historia? La sorpresa fue que Marx era en opinión de los oyentes de la radio 4 de la BBC el filósofo más importante de la historia, imponiéndose frente a diecinueve pensadores de igual talla.

Marx ocupó el primer lugar con un (27.93%) frente a un (12.67%) de David Hume quien obtuvo el segundo lugar, así en su orden Wittgenstein (6.80%), Friedrich Nietzsche (6.49%), Immanuel Kant (5.61), Santo Tomás de Aquino (4.83%), Sócrates (4.82%), Aristóteles (4.52%) y Karl Popper (4.20%). Como fue la BBC la que informó todos estos datos y no Tele Sur llamó poderosamente mi atención. Fue entonces así como me anime a escribir algo al respecto.

El presente trabajo esta constituido por dos ítems; el primero de ellos “es Marx un filósofo” lo compone el abordaje de una discusión que data de los años ochentas acerca de la existencia o no de una filosofía en la obra del pensador de Tréveris. El segundo “manuscritos económico-filosóficos” es un abordaje explicativo del pequeño fragmento del joven Marx. Al final una serie de cortas conclusiones que ayudan a entender lo que se denomina el humanismo marxista.

I

Es Marx un filósofo

Hacia los años ochentas del anterior siglo cuando se conmemoraba el centenario de la muerte de Karl Marx se presentaba una gran polémica alrededor de este personaje, esta era si existía o no una filosofía en el; Juan Mora Rubio al respecto adhirió a la posición que encontraba un constructo filosófico en Marx; ello lo expreso en su articulo “Marx y la filosofía” en su libro “El mundo recobrado.” Para Mora Rubio Marx tiene una filosofía y esta inicia en los manuscritos económico-filosóficos de 1844 y continúa con la crítica a la filosofía del Estado de Hegel y la ideología alemana.

La diversidad de intelectuales que estudian la obra de Marx lleva a sus escritos ha ser objeto de cantidades de interpretaciones, es así como en lo manuscritos de 1844 durante las décadas de los 40, 50, 60 dieron origen a dos tipos de interpretaciones; ambas inadmisibles, de acuerdo con lo señalado por W. Roces (traductor de la obra de Marx) por un lado aquella que afirmaba que el joven Marx aquí aun no se desprende del “humanismo filosófico puramente antropológico”[1]. Solo mas adelante bajo nuevas influencias expondría su teoría materialista; y una actitud dogmatica por parte de quienes consideraban el escrito como un puro idealismo y además no digno de ser incluido en la obras de Marx de carácter revolucionario.

El contexto histórico en cual escribe Marx los manuscrito es de total abandono en su Alemania natal, eran por aquellos años los alemanes contemporáneos filosóficos del presente sin ser sus contemporáneos en la realidad; era un pueblo que padecía todo los males de la sociedad moderna sin gozar de ningunos de sus beneficios, estos beneficios no son otros que la nueva ciencia y la tecnología, la ciencia del hombre, que se haya en la esencia del hombre en Feuerbach; pero esta esencia no existe mas que como potencia histórica; así lo entendía Marx, el hombre real es lo que la sociedad concreta hace de el. Para conocer al hombre presente había que conocer la sociedad presente, y ese conocimiento y esa sociedad la busca Marx en su viaje a parís. En Francia no solo encontrara la industria moderna sino la degradación social que subsiste en ella, también haya la economía política ciencia de dicha sociedad que produce riquezas y distribuye pobreza. En medio de ese descubrimiento brotan los manuscritos económico-filosóficos.

Es para Marx la filosofía una forma de intentos de realización imaginaria de la plenitud humana, exige también y sobre todo una racionalización del mundo humano, de la sociedad y sus instituciones para arribar al fin ultimo de plena racionalización del hombre; y si esto es utópico no debe entenderse como pura ilusión o fantasía es en esencia la utopía necesariamente parte integrante del horizonte del hombre[2].

Se expone en los manuscritos en su núcleo central la idea del hombre y su enajenación, no se aborda el estudio del proceso que lleva el hombre a liberarse, es aquí solo esa libertad una meta a alcanzar.

II

Los manuscritos económicos- filosóficos

En el primer manuscrito inicia abordando el tema del salario, lo describe como producto de una lucha abierta entre capitalistas y obreros y cuya relación es indispensable para ambos, aunque para el obrero sea mortal una posible separación del capitalista, dado que el obrero no podría sobre vivir sin el capitalista; no sucede lo mismo de manera inversa, la existencia del obrero es reducida a la condición de existencia de cualquier otra mercancía. Al inicio de éste primer manuscrito el joven Marx toma por cuestión tres situaciones básicas de la sociedad y como se desarrolla el obrero en cada una de ellas: 1) si la riqueza de la sociedad está en descenso 2) una sociedad en la que la riqueza aumenta 3) una sociedad con una riqueza en plenitud. En el primer caso sufre tanto el obrero como el capitalista pero es el primero quien padece el peor mal ya que sufre en su existencia y el capitalista en su ganancia; en el segundo caso parecería ser el mejor momento de la existencia del obrero, debido a que este aumento de la riqueza trae consigo un aumento de la demanda de obreros superior a la oferta generando así un aumento de salario que conduce al aumento de trabajo, luego mientras mas quieran ganar mas tiempo tendrán que sacrificar. Este exceso de trabajo es lo que genera la acumulación y en ultima instancia la desvinculación de muchos obreros de su actividad, siendo lanzados a la mendicidad; cada una de estas situaciones la contextualiza Marx así: “situación declinante de la sociedad, miseria progresiva; una situación floreciente, miseria complicada y en una situación en plenitud miseria estacionaria”[3]. De este modo la situación en plenitud conduciría a la infelicidad de la mayor parte de la sociedad, así lo garantiza la economía política afirma Marx haciendo uso del argumento Adam Smith. No es feliz una sociedad donde la mayoría sufre.

La división del trabajo es otra ventaja del capitalista e inversamente proporcional una desventaja del obrero, ya que según Marx lo reduce a una simple maquina mientras el capitalista eleva la fuerza productiva del trabajo, la riqueza y el refinamiento de la sociedad. En síntesis la situación del obrero en las anteriores conceptualizaciones de Marx en la sociedad es la siguiente:

a. estado de declinación, el obrero debe agradecer a Dios por que trabaja, por que esta siendo explotado

b. estado de ascendencia, es para el obrero estado de decadencia pero, ahora producto de su exceso de trabajo

c. estado de finalidad, es la máxima prosperidad social para la economía política, para el obrero es miseria establecida. Hasta aquí Marx ha argumentado con los mismos elementos de la economía política.

Continua Marx abordando el tema del salario esta vez tratando de dar respuesta a dos cuestiones, la primera sobre cual es el sentido en el desarrollo de la humanidad la reducción de la mayor parte de la humanidad al trabajo abstracto, y el segundo tiene que ver sobre la falta que cometen los reformadores acerca de la finalidad de la revolución social; básicamente aquí en este segundo interrogante se está refiriendo a dos planteamientos de los utópicos (Proudhon) consistentes en elevar los salarios de los obreros para mejorar su estilo de vida y otro que habla de la igualdad de salarios.

En el primer interrogante el trabajo abstracto es aquel considerado como mercancía, el desarrollo de este no es otro que la esclavización del obrero, ya que en la medida que el trabajo sea mercancía el obrero será un esclavo, para mejor argumento Marx muestra algunos datos que van en contra de la idea que afirma que la situación del obrero ha mejorado; si bien es cierto que para la época los salarios habían aumentado también lo habían hecho las jornadas de trabajo y con el uso de las maquinas un obrero realizaba el trabajo de 250 a 300 obreros todo esto en detrimento de su espíritu y su cuerpo “para cultivarse espiritualmente con mayor libertad, un pueblo necesita estar exento de la esclavitud de sus propias necesidades corporales, no ser ya siervo del cuerpo. Se necesita pues que ante todo le quede tiempo para poder crear y gozar espiritualmente”[4] y las extensas jornadas a las que estaban sometidos los hombres, mujeres y niños entorpecían la creación y el goce espiritual, lo único que se lograba era perfeccionar el obrero y matar el individuo.

La segunda parte del primer manuscrito es titulada beneficio del capital, el capital, el cual se define como el poder de gobierno sobre el trabajo y sus productos, es trabajo acumulado y es capital solo cuando reporta a su propietario una ganancia, en cuanto al beneficio del capital este se haya determinado por la inversión, es así como no guarda relación el salario con la ganancia. Existe una taza alta y una baja de ganancia, la primera es aquella que reduce el salario a su mínimo precio condenando al obrero a subsistir solo cuando trabaja; en cuanto a la taza baja de ganancia es aquellas que logra algo más de lo que es necesario para compensar las eventuales perdidas.

Describe Marx también la dominación del capital sobre el trabajo y los motivos del capitalista, este no es sino uno: la consideración de su propio beneficio, es así como el trajo se encuentra bajo la dominación del capital dado que las operaciones mas importantes del trajo están determinadas por la especulaciones de quienes emplean el capital.

Así podemos ver que el joven Marx toma clara posición acerca del problema, la cuestión no esta en la actitud subjetiva de los hombres, si no en cierto poder de las cosas y estas cosas no son otras que el capital, el dinero y que Marx no se limita a verlas como simples cosas en si sino como las relaciones sociales correspondientes.

Culmina Marx el análisis crítico de las fuentes de ingreso de las tres clases fundamentales de la sociedad moderna con el comentario sobre la renta de tierra.

Acerca del origen de la renta de la tierra, con ayuda de Adam Smith Marx la ubica como producto de la lucha entre arrendatario y terrateniente; argumentando que en la economía política frecuentemente nos encontramos como fundamento de la organización social la hostil oposición de intereses[5]. Refiriéndose a la posición del terrateniente con respecto a la sociedad, Marx dice contrario a Adam Smith, que el interés del terrateniente se haya en razón inversa al de la sociedad; por ello califica la tesis de Adam Smith como absurda y al mismo tiempo señala las contradicciones de la economía política que por un lado admite la lucha antagónica entre terrateniente y arrendatario y por otro lado afirma que el interés del terrateniente es idéntico al de la sociedad.

Encontramos que Marx no niega lo económico lo aclara, por que nos lo muestra en su relación con el hombre, con la sociedad y la historia, no son los manuscritos una obra pre- marxista que adolezca del carácter científico que caracterizó a los trabajos siguientes del pensador alemán. En síntesis podemos señalar que Marx no aborda la sociedad desde un punto de vista metafísico sino como investigador, como materialista, como filosofo, como político y como participe de la lucha de clases.




[1] MARX Karl. Obras fundamentales escritos de juventud tomo I fondo de cultura económica México 1982 p XXXlll. En el prologo de W. Roces.

[2] Introducción a los manuscritos de Marx escrita por F. Rubio Llorente ed. Atalaya Madrid 1983 p 32.

[3] MARX Karl. Manuscritos Barcelona Atalaya 1993 p 60.

[4] Ibíd. p. 65

[5] Ibíd. Pág. 93.


LA LIBERTAD DEL FILÓSOFO SOLITARIO

Llego a la principal y más grande ciudad del Caribe colombiano sin imaginar jamás que allí encontraría las cosas más bellas y más feas, lo benigno y lo maligno, la verdad y la mentira. En el y durante su permanencia en aquella triste ciudad se materializó la verdadera lucha de contrarios expuesta por vez primera por Heráclito retomada por Hegel y perfeccionada por Marx.

Su horizonte desde que salió de aquella empobrecida población, también ubicada en el litoral Caribe colombiano fue buscar incesantemente el inacabado proceso de perfeccionamiento humano; el cual según su criterio estaba en profesionalizarse como filosofo, objetivo al cual apuntan no muchas personas en Colombia y en el mundo.

Logró conquistar un cupo en la principal universidad de la región donde interactuó con las mujeres y los hombres de más claro criterio, aquellos que siempre encontramos en los claustros universitarios de cada ciudad. Allí discutía, polemizaba enseñaba y aprendía a diario.

Aquel filósofo solitario conoció la faceta humana de muchos “héroes”, construía y destruía a diario sus ideales, se dedico con especial cuidado al estudio de la ética kantiana y del idealismo subjetivista en general, amaba y odiaba.

En este contexto la vida le daría el peor golpe que recibiera en su corta historia; producto de las circunstancias de las cuales somos hijos se vio envuelto y se convirtió casi que en protagonista de la brutal tragedia que la sociedad Barranquillera presenciaría a lo largo de su existencia, quienes son amantes de la noticia diaria sabrán que el hecho ocupó la primera plana y editoriales de periódicos de la región y espacio importante de algunos de circulación nacional.

Sucedió el 24 de octubre de 2006 2:27 PM una fuerte explosión sacudió la planta física de la Universidad del Atlántico, rompiendo la intranquilidad que vivían sus estudiantes por el ambiente caótico que desde hacia mas de tres años atrás se respiraba; confusión, desespero, llanto desorden un caos total era lo que en ese momento sentían quienes en ese lugar se encontraban.

El resultado: cuatro estudiantes asesinados otros cuatro mal heridos la causa: desconocida la respuesta de la oficialidad detener a los cuatro moribundos entre los cuales se hallaba nuestro filósofo solitario quien jamás imagino ser protagonista de semejante siniestro; la prensa local publicaba el hecho en primera plana y en sus editoriales, la prensa nacional igual registraba el hecho; todos se creían con libertad de juicio para emitir su opinión al respecto.

Transcurrió un año y nueve meses (615 días) del siniestro, nuestro filosofo solitario (ahora si solo de verdad) esta de nuevo en la calle; digo de nuevo por que durante este tiempo estuvo privado de la libertad como lo llaman los medios de comunicación al secuestro Estatal, durante ese tiempo nadie hizo marchas para pedir su libertad, nadie se encadeno para pedir su libertad, nadie se solidarizo por su libertad y digo nadie a riesgo de ser desmentido por sus amigos y familiares; para el y sus amigos no existía las voces del secuestro, ni reuniones de negociación, no había visita de eminentes personajes (presidentes, cancilleres etc.) la razón de tanta soledad era que esta vez no era un grupo ilegal quien retenía injustamente, era el mismo Estado en nombre de la legalidad quien lo hacia.

Fueron 615 días de absoluta soledad nada envidiable, fue la peor pesadilla que viviera. Hoy se encuentra en libertad (en términos de formalidad) luego de un largo pleito jurídico en el cual fue absuelto de los absurdos cargos que le eran imputados.

El día que abandono la celda donde se encontraba no hubo prensa mucho menos se le dedico una editorial de periódico solo se registro la noticia tímidamente.

Hoy el filosofo solitario tendrá que purgar una nueva condena el desarraigo pues quienes resultan victoriosos ante el Estado en estas circunstancias no logran borrar jamás el estigma de terrorista que les es tatuado en el espíritu ahora ya no en la soledad podrá nuestro filosofo filosofar luego de una inolvidable pero cruel experiencia que sin lugar a dudas se convertirá en su situación filosófica y ojala cambie su horizonte filosófico mas allá de la ética kantiana obsoleta, aquella que en su sueño dogmatico cosechaba.

Hoy esta desdichada nación te recibe no como a Ingrid, ni como Eladio, ni como a clara y los demás. Te recibe como solo a un filósofo solitario podía recibir; con absoluta indiferencia.

BIENVENIDO PUÑETA!!!!

Julio 30 de 2008

Julio Casas Bolaño

Filosofo

LA FILOSOFÍA FRENTE AL CONFLICTO ARMADO COLOMBIANO

Resumen: El objetivo de este trabajo estriba en realizar un barrido histórico de los orígenes de la actual violencia, puntualizando en el paralelismo con la producción filosófica y mostrar como para esta época el pensamiento filosófico colombiano se mantuvo incólume ante la realidad de crimen en el país.

Palabras claves: Filosofía, conflicto, historia, pasmosa innovación, instituto de filosofía.

La historia política y del conflicto en Colombia hasta 1948 estuvo caracterizada por lo que Fernando Guillén llama “lealtades partidaristas” es decir, en el gamonalismo, fieles herederos del sistema hacendatario. Empero hacia el año en mención se presenta una ruptura del tradicional sistema asociativo cuyos únicos representantes eran los partidos liberal y conservador; esa ruptura no es otra que el levantamiento espontáneo que sucedió al asesinato del líder popular Jorge E Gaitán. Fueron “esos minutos de vacío durante los cuales

desaparecieron las redes estructurales de las lealtades conocidas”[1] la turba ofendida por el criminal acto no obedeció ni partidos (como tradicionalmente lo hacían) ni al fuego estatal. Fue la anarquía absoluta. El desorden era producto de un crimen, el acto que significaba “el asesinato de una esperanza” como bien lo describe Arturo Alape; alta crisis del gobierno de Ospina Pérez quien había ganado las elecciones presidenciales en 1946 después de la división liberal. Será en medio de este contexto caótico que surge el Instituto de Filosofía de la universidad nacional, que significa para algunos el origen de la filosofía moderna en Colombia, para otros desde una perspectiva avanzada, no es más que normalización del pensamiento moderno que desde el siglo XIX se hallaba exiliado.

Una vez quebrantados los sistemas de lealtades tradicionales motivado por los levantamientos, dirigentes de ambos partidos no encontraran mecanismos distintos para reconstruirlos que el uso de la violencia en el campo. Solo hacia el año 1953 cuando la violencia llega a la ciudad es que políticos e intelectuales rechacen todo tipo de violencia, solo cuando los peones armados inicialmente por grandes hacendados ya no obedecen a directrices partidaristas creando autonomía son llamados “bandoleros” cuando fue inminente el peligro de la lucha de “clases” será que las elites entiendan que la fuerza creada por ellos ya escapa de su área de influencia. En 1950 asume la presidencia Laureano Gómez, quien en el anterior gobierno se había caracterizado por oponerse a las políticas de unidad nacional de su copartidario Ospina Pérez, las políticas reaccionarias de Gómez fieles herederas del pensamiento falangista español que halló en José Ortega y Gasset un respetuoso espectador, agudizaron la crisis aflorando aquí la primera ola de violencia que culminará (por muy corto tiempo) en el año 1953.[2] La paz que exigía la “patria” terminó por ser un golpe militar que rompió de manera abrupta el periodo presidencial de Laureano Gómez ; golpe que estuvo comandado por el teniente general Gustavo Rojas Pinilla quien seria denominado por la prensa liberal y conservadora ‘el salvador de la republica’ siendo, al final de su mandato, tan sólo un ‘tirano’. Era el año 1953 cuando Rojas asume el poder como producto de la infatigable presión de las élites, que para ese momento se sentían amenazadas por la violencia rural, sentían amenazados sus privilegios, su status; los cuales entraron en crisis durante el derrocado gobierno de Gómez, incapaz éste de derrotar las guerrillas ya indómitas y con canales de asociación propias y, aún menos, de negociar con ellas. La “pacificación” de Rojas dura tan solo un año para dar así origen a la segunda ola de violencia producto de una criminal masacre campesina en noviembre de 1954 perpetradas por las mismas fuerzas armadas, antes se había asesinado en Bogotá a unos estudiantes y se había censurado la prensa; de esta forma la oligarquía ve nuevamente amenazados sus intereses y comienzan a exigir el pronto retiro del gobierno a quien en un principio fuera para ellos una especie de nuevo libertador.

Nuevamente las “elites” resultan triunfantes al arrebatarle la presidencia a Rojas, esta vez el instrumento fue una junta militar constituida por cinco oficiales cuyos objetivos fueron básicamente dos; establecer las causas verdaderas de la violencia actual y erradicar la actual violencia a través de un mecanismo innovador. Para el cumplimiento de ese primer objetivo fue necesario construir lo que se denominó “la comisión nacional investigadora de las causas actuales de la violencia” nombrada mediante decreto el # 0942 de Mayo 27 de 1958[3]

El resultado del cumplimiento de este primer objetivo fueron una serie de conclusiones entre las que se destaca que: la lucha de resistencia surgió de las entrañas mismas de la población, los torturados, las victimas fueron desprotegidas. Fue la ausencia absoluta del estado (burgués). Para monseñor German Guzmán “la catástrofe se evita con el cambio de gobierno el 10 de mayo de 1957 que llevó a la dirección del estado a una junta militar...”[4] Esta catástrofe fue “evitada” mediante un mecanismo que Fernando Guillén denomina la “pasmosa innovación” y que según Álvaro Tirado Mejía de acuerdo como lo expresa en su articulo de la nueva historia de Colombia no fue un intento de innovar sino mas bien de evitar que la violencia consumiera la totalidad del país; posteriores estudios actuales del conflicto nos dejan concluir que el mecanismo en mención no evitó nada y mucho menos innovó. La denominada pasmosa innovación que según la junta de gobierno consistía en la interpretación de la voluntad del pueblo, voluntad que se hallaba traducida en los acuerdos de Lleras y Gómez consistentes en ‘dividir en dos el poder’ repartiendo entre los dos partidos tradicionales los cargos burocráticos, cargos judiciales, cuerpos legislativos y colegiados y la alternarse en la presidencia; todo por mandato constitucional; de todo este contexto Guillén interpreta así:

la pasmosa innovación” encarnada finalmente en el régimen del “frente nacional” había estado fraguándose por más de un siglo en el panorama político colombiano. Empero solamente tomó figura formal institucional, cuando quedó en claro que las lealtades partidaristas no podían ser inducidas por los métodos tradicionales de captación y de violencia hacendaria y, por tanto, fue necesario imponerlas como una orden legal, coactivamente ejecutable frente a una estructura social que amenazaba con esenciales divergencias respecto del modelo tradicional.”[5]

El filosofo colombiano Rubén Jaramillo, a través de su libro “Colombia: la modernidad postergada”, se preocupa por el temperamento distintivo de la sociedad colombiana con relación al desarrollo cultural; es decir en sus propias palabras “la peculiaridad idiosincrásica de nuestro país en relación con la modernidad”[6] dicha peculiaridad la denomina “postergación.” Para Rubén Jaramillo existe un hito preponderante en la historia del pensamiento filosófico en Colombia, es sin duda la fundación del instituto de filosofía de la universidad nacional, a sus iniciadores les cabe el mérito –según Jaramillo- de haber desmontado la “inercia” con relación al interrogar filosófico. La inercia es la propiedad que hace que la materia se resista a todo tipo de cambio, si aplicamos este concepto al caso del quehacer filosófico, entonces diremos que el desmonte de dicha inercia no es atribuible a un selecto grupo de filósofos, que no cabrá duda que tienen gran mérito; sino, más bien a un proceso lento pero significativo que data no solo desde la década de los cuarenta del anterior siglo, también de pensadores de finales del siglo XIX como el caso de José Maria Vargas Vila. Mas aun el proceso de desmonte de la inercia no ha concluido, se han obtenido si algunos triunfos al respecto, pero es contingente la participación de todos los pensadores avanzados del país.

El desmonte de la “inercia” constituye en la obra de Jaramillo Vélez una de varias imprecisiones, aun que no significa ello que éstas anulen la importancia que ha cobrado a lo largo de los años su trabajo. Otra imprecisión notoria es según nuestro concepto la resaltada en la conclusión del apéndice dedicado a Rafael Carrillo; en el cual señala de manera sobredimensionada como la labor, de quien llamaran cariñosamente el maestro, logró soterrar la persecución al pensamiento en Colombia; expresado por Jaramillo así: “somos muchos los que en este país le recordamos hoy y lo recordaremos mañana,* por el germen que sembró y por que gracias a la perseverante labor de individuos como él ya no es posible que se persigan las ideas en Colombia.[7] La nota que hemos entrecomillado y en especial la del comentario resaltado evidencian que el cariño por un maestro, en quien sin duda hay que reconocer gran valentía, no pueden obviar la realidad de crimen y persecución que desde antes, durante y después de la fundación del instituto de filosofía de la universidad nacional ha caracterizado la producción intelectual en el país del sagrado corazón.

La fundación del Instituto de Filosofía de la Universidad Nacional, sin duda alguna constituye el aspecto de mayor preponderancia en el proceso de normalización de la filosofía moderna en Colombia; es de conocimiento universal que sus iniciadores Rafael Carrillo, Danilo Cruz Vélez les corresponde ese mérito pero, estudiemos en detenimiento algunos aspectos filosóficos en estos pensadores; para ello intentaremos dar respuesta a la única pregunta planteada hasta hoy que nos permite sospechar de los pensadores en mención, nos referimos a la expresada por el maestro Manuel Rodríguez. Aquella que se encuentra el libro “La filosofía en Colombia: modernidad y conflicto” expresada textualmente así: “¿porqué solo el ala más moderada de los filósofos laicos (Betancourt, Cruz y Carrillo) resultan a cargo del proyecto imponiéndole una dirección tan serena, en tiempos de violencia, que pudo ser neutralizada en la era Laureanista?”[8] Laureano Gómez a quien se refiere el maestro Rodríguez en la problemica pregunta, en años anteriores a la fundación del instituto tuvo acercamientos con el filosofo Rafael Carrillo, esta relación data desde los orígenes del periódico conservador el siglo, del cual Gómez era el dueño y editorialista. Este periódico fue el diario apologista más importante de que tuvo el general Franco en Colombia y en el cual Rafael Carrillo escribía notas de carácter filosófico hacia el año 1939. Algunas de estas notas fueron editadas por la Universidad Santo Tomas tales como: Guerra y cultura, El turno de la dialéctica, Un nuevo problema filosófico entre otros; este ultimo fueron una secuencia de artículos publicados todos los lunes de agosto hasta diciembre del año 1939.

En guerra y cultura Rafael Carrillo toma por cuestión dos tesis en boga con respecto a la primera guerra mundial y sus consecuencias para la cultura europea, estas son por un lado “los que piensan en una caída del magisterio espiritual de Europa” la otra cuestión y a la que se adhiere Carrillo es “los que rechazan a mi modo de ver con razón, el debilitamiento de aquella cultura y con ella de su magisterio para los demás pueblos.”[9] Para Carrillo los exponentes de la primera tesis no son mas que unos pesimistas que carecen de argumentos para afirmar que la cultura, la sociedad se encuentra debilitada; de tal forma que contraria a esta postura carente de “síntoma decisivo” se encuentra la defendida por Carrillo cuyo argumento mas enérgico es que la confrontación bélica a lo sumo acaba personas pero, jamás con la cultura como tal. Para Carrillo el mundo está regido por un magisterio y este es el de la cultura europea y hablar del fin de dicho magisterio implica el naufragio del pensamiento en América. Y si la guerra ha exiliado pensadores igual estos continúan en su producción filosófica, luego la cultura y la sociedad europea no están enfermas, ni debilitadas y mucho menos en peligro de desaparecer. La posición defendida por Carrillo evidencia el carácter conservador que lo influencia, además que se encuentra en absoluta coherencia con el pensamiento político del director del periódico en el cual hace sus publicaciones.

Es curioso que Carrillo como gran exponente del pensamiento de Edmund Husserl, en este articulo asuma una posición completamente antagónica con relación a lo expuesto por el mismo Husserl en sus conferencias sobre la crisis de la sociedad europea, donde precisamente se muestra clara y abiertamente a favor de la afirmación que Europa esta enferma al igual que toda su área de influencia, enfermedad producto de la primera guerra mundial y del ambiente hostil que presagiaba una nueva guerra. Otro aspecto digno de resaltar durante la época de columnista de Carrillo en el periódico El Siglo es un artículo habla de un nuevo libro del biólogo Von Uexkull. En este escrito Carrillo expresa una dimensión hasta ahora poco mencionada y es su posición reaccionaria frente a la capacidad razonadora y de autodeterminación en la mujer cuando les niega de forma tajante la capacidad filosofante; usando como argumento de autoridad las lecciones de filosofía de García Morente. Afirmaciones como “ahora bien, es sabido que la mentalidad femenina, para bien de esta mentalidad carece de capacidad filosófica por que carece de capacidad de abstracción. Por doquiera, la mujer no ve si no lo que se le presenta en su mas acabada corporeidad[10] eran expresadas por quien años más tarde fuera denominado como “el pionero de la filosofía moderna en Colombia” durante el año 1939. Ello nos permite ver cómo para este momento en Carrillo convergen aspectos de carácter neo-escolástico y modernos, ubicados, estos últimos, en la preocupación por estar al tanto de la producción filosófica alemana, básicamente el idealismo subjetivista.

Nada más lejos de la realidad colombiana pueden ser las preocupaciones para el momento de Carrillo, donde interviene en discusiones de carácter biológico, físico y químico y somete a epojé (deja entre paréntesis) la realidad nacional.

Otra figura representativa del pensamiento filosófico colombiano es el ya mencionado Danilo Cruz Vélez quien junto a Carrillo fundaran el Instituto de filosofía de la universidad Nacional. La producción filosófica de Cruz Vélez es más rica que la de Carrillo y ha tenido reconocimiento internacional, así lo demuestran algunas referencias en el diccionario filosófico Ferrater Mora.

Posterior a la fundación del instituto de filosofía sobresalen dos trabajos de Cruz Vélez que vale la pena analizar en detenimiento, estos son: “La conciencia histórica y el problema de la filosofía” y “El hombre y la cultura” de 1947 y 1948 respectivamente; publicados por el Instituto colombiano de cultura junto con otros trabajos bajo el titulo de Aproximaciones a la filosofía.

En El hombre y la cultura Cruz Vélez expone el inicio de la crisis de la concepción antropológica espiritualista; dado a que reaparece la orexis aristotélica, ello genera un caos en la medida que cada pensador según su criterio establece una “jerarquía entre los instintos que señorean la vida humana”[11] y lo que debería presentarse es una doctrina coherente y unitaria de lo humano. En este orden para Cruz Vélez las concepciones antropológicas de Marx, Freud y Nietzsche constituyen una “arbitrariedad” producto de los distintos intereses especiales. Para el caso de Marx la “arbitrariedad” consiste en considerar como instinto fundamental aquel que impulsa al hombre a satisfacer sus necesidades materiales; es este el aspecto que más resalta Marx en su antropología según Cruz Vélez. Sin embargo nosotros podemos anotar que lo anterior constituye una imprecisión de Cruz Vélez, dado que no existe mayor mal entendimiento que el otorgarle a Marx como su principal preocupación la de que el hombre pudiera obtener mayor bienestar y ganancia económica. A partir de ello Cruz Vélez logra deducir que la búsqueda de mayor utilidad material constituye la preocupación fundamental en la concepción de hombre en Marx; semejante apreciación biológica evidencia el desconocimiento que imperaba y aún hoy subsiste sobre el pensamiento de quien fue considerado según encuesta de la BBC de Londres como el “filosofo más importante de la historia.”

Para Marx la realización imaginaria de la plenitud humana, como lo es la filosofía exige una racionalización del mundo humano, de la sociedad y sus instituciones; así en los manuscritos económicos-filosóficos de 1844 por ejemplo expone como núcleo central la idea de hombre y su enajenación, de modo que constituye un equívoco el considerar que Marx ve como su principal preocupación en el hombre la sola satisfacción de alimentación, vestido etc.

Una primera conclusión a la que llega Cruz Vélez es que concepciones como la de Marx y otros como generaron gran crisis, la cual intentará solucionar Scheller y Cassirer a través del antropologismo y culturalismo respectivamente.

El antropologismo lo define Cruz Vélez como “la corriente metafísica que convierte al hombre en el fundamento explicativo de todas las cosas” dentro de esta corriente circunscribe a Descartes, Kant, y al mismo Scheller; para el caso de Scheller, es claro según Cruz Vélez como recupera el otro extremo constitutivo del hombre, extremo que se había perdido durante el reinado de la razón en el siglo XIX; es decir recupera la nóesis aristotélica; sin embargo Cruz Vélez reconoce que la crisis que él se ha planteado Scheller la supera transitoriamente mediante tres aspectos que son: el primero es que modifica la situación metafísica del hombre dado que lo saca de la naturaleza al espíritu[12], el segundo aspecto es que logra una imagen unitaria del hombre contraria a la del hombre fragmentado y por último logra esclarecer múltiples fenómenos humanos. Lo anterior degrada el aspecto natural del hombre y reivindica el aspecto espiritual; esta superación transitoria no llena las expectativas de Cruz Vélez aunque en un principio reconoce que es un avance contra el monismo decimonónico.

En Cassirer Cruz Vélez interpreta su posición a través del rechazo que este hace de las dos dimensiones humanas a saber (racional-natural) para lo cual establece la necesidad de partir de un factum, que no es otro sino la cultura; que a su vez encierra la religión, el derecho, la ciencia etc.

La síntesis que expondrá Cruz Vélez es que tanto el culturalismo de Cassirer y el antropologismo de Scheller no dejan de ser unos “ismos” más en la historia de la filosofía que son producto de la ceguera con que los filósofos incursionan en terrenos desconocidos en los cuales “se mueven torpes e inseguros

La crisis del hombre y la cultura no la resuelve Scheller ni Cassirer; la propuesta de Cruz Vélez es el establecimiento de una “correlación hombre-cultura” en la cual no exista una relación de subordinación como lo dejan ver los autores a los que dedica el análisis, más bien esta relación debe ser de complementariedad y cuyo fundamento sea “la existencia humana” y esta existencia es ser en la cultura. Lo que Cruz Vélez no alcanza a considerar es que los humanos nacemos dentro de una cultura la cual paulatinamente irá determinando nuestro comportamiento, y si bien es cierto que una cultura es el conjunto de individuos que son también de los que han dejado de ser, luego no se trata que la una subordine al otra es que querámoslo o no somos dentro de una cultura lo que ella haga de nosotros.

El breve análisis de algunos trabajos de Carrillo y Cruz Vélez de los años 30 y 40 respectivamente, nos conducen a hacer un par de consideraciones a saber sobre la coherencia entre la realidad social colombiana y sus producciones filosóficas o intelecciones para utilizar un término de Cruz Vélez. La primera de ellas es que existe en los pensadores en mención un afán por mantenerse al tanto de las discusiones filosóficas en Europa, es fácil evidenciarlo en trabajos como el de Carrillo donde se sumerge en la discusión sobre la crisis del pensamiento europeo a causa del periodo entre guerras; en Cruz Vélez este aspecto es claro cuando deja ver el conocimiento que maneja sobre pensadores contemporáneos o que por lo menos estaban ejerciendo gran influencia para la época; aunque existan imprecisiones como lo son las interpretaciones que sobre Marx hace.

Otra consideración es que mientras se afanan por las discusiones en boga someten al método de reducción fenomenológica la realidad colombiana que para la época al igual que hoy era de atroces conflictos; como lo hemos descrito al principio al abordar el inicio de la violencia en Colombia

A través de este par de consideraciones podríamos dar respuesta a la pregunta problemica que nos presenta Manuel Rodríguez: solo el ala más moderada de los filósofos laicos en Colombia asume el proyecto del Instituto de Filosofía de la Universidad Nacional porque no representaban ningún peligro a los intereses hegemónicos del régimen bipartidista que durante los años siguientes estuvo cerca de colisionar y que gracias a la indiferencia de los intelectuales no trascendió a una iniciativa popular.




[1] GUILLEN Fernando el poder político en Colombia. Planeta colombiana editorial S.A. segunda edición Bogotá 1996 Pág. 450.

[2] Guzmán Germán, Fals Borda Orlando y Umaña Eduardo. La violencia en Colombia. Segunda edición Taurus Bogotá 2005 Pág. 52

[3] Guzmán Germán, Fals Borda Orlando y Umaña Eduardo op. Cit. Pág. 129

[4] Ibíd. Pág.129

[5] Guillén Fernando Op. Cit Pág. 471

[6] Jaramillo Vélez Rubén Colombia: la modernidad postergada. Segunda edición Ed: argumentos presentación a la primera edición Bogota 1998.

* la referencia es a Rafael Carrillo el maestro.

[7] Ibíd. Pág. 112.

[8] RODRÍGUEZ VALBUENA Manuel Op Cit Pág. 311

[9] CARRILLO Rafael escritos filosóficos biblioteca colombiana de filosofía USTA Pág. 31

[10] Ibíd. Pág. 37

[11] CRUZ VÉLEZ Danilo aproximaciones a la filosofía Instituto Colombiano de Cultura Pág. 16 Bogotá 1977

[12] Ibíd. Pág. 33